domingo, 25 de marzo de 2012

Algunas claves sobre las clausulas de rescisión en contratos de deportistas profesionales

¿Qué tipo de relación laboral une al deportista profesional con su club?

En virtud del artículo 2.1 del Estatuto de los Trabajadores, habrá de considerarse relación laboral de carácter especial la que une a los deportistas profesionales con sus empleadores. Por lo tanto, nos encontramos ante un contrato de trabajo de carácter especial, frente al contrato laboral común regulado en el Estatuto de los Trabajadores. Por lo que se refiere a la regulación legal de este tipo de relación laboral, hemos de acudir al Decreto 1006/1985, de 26 de Junio (norma que sustituye al Real Decreto 318/1981, de 5 de Febrero).

¿En qué consiste la cláusula de rescisión?

La cláusula rescisoria o pacto indemnizatorio puede ser definido como aquella "cláusula adicional a un contrato, pactada en el momento de la celebración de éste o posteriormente, en cuya virtud el deportista u otra persona en su nombre, se obligan a abonar al club o entidad deportiva una cantidad estipulada, si se resuelve el contrato de trabajo sin causa justificada, por iniciativa del jugador, antes del término pactado” (IGLESIAS CABRERO).

¿Permite la normativa introducir este tipo de cláusulas?

Según establece el artículo 13.i del Real Decreto 1006/1985, la extinción de la relación laboral podrá tener lugar por voluntad del deportista profesional. Por su parte, el artículo16.1 determina los efectos de dicha extinción del contrato, estableciendo que “la extinción del contrato por la voluntad del deportista profesional, sin causa imputable al club, dará a este derecho, en su caso, a una indemnización que en ausencia de pacto al respecto fijará la jurisdicción laboral en función de las circunstancias de orden deportivo, perjuicio que se haya causado a la entidad, motivos de ruptura y demás elementos que el jugador considere estimable”. A pesar de que el RD 1006/1985 no se refiera de forma expresa a las llamadas cláusulas de rescisión, éstas se encuentras absolutamente extendidas en la práctica de nuestros días, siendo abundante la jurisprudencia que hace referencia a los mismos y define su naturaleza. Por lo tanto, debemos concluir que, conforme a nuestro Derecho positivo, nada impide la fijación de estas cláusulas de rescisión o cláusulas indemnizatorias, más cuando la propia norma se refiere en, primer lugar, al propio pacto entre los contratantes, lo cual ha de unirse al principio de libertad de pactos recogido en el artículo 1255 del CC.

¿Cuál es la finalidad de la cláusula de rescisión?

Según ha señalado la jurisprudencia, el objetivo de la clausula indemnizatoria no es otro que el de valorar o tasar en una cantidad expresada el posible perjuicio económico ocasionado al club para el supuesto de extinción del contrato por rescisión unilateral del jugador para prestar servicios en otro club. Por lo tanto, la finalidad de dicha cláusula no sería otra que la de sustituir el resarcimiento de daños y perjuicios por extinción anticipada del contrato temporal de trabajo deportivo de quien forma parte de la plantilla de un club. En definitiva, se trataría de conciliar dos derechos: “1° El derecho del futbolista a dimitir en cualquier momento extinguiendo con ello el contrato de duración determinada, y 2° El legítimo derecho de la sociedad de prever tal contingencia pactando el abono de una compensación económica por la intempestiva ruptura del contrato cuya cuantía no es en modo alguno ajena a la habitual presencia de otro club interesando en hacerse con los servicios del futbolista y a quien la propia Ley declara responsable subsidiario respecto de la indemnización pactada” (STSJ Galicia 22 de marzo de 1999. En la misma línea, País Vasco de 17 de octubre de 2006).

En la práctica, sin embargo, como es bien conocido por los amantes del fútbol, dichas cláusulas son empleadas a menudo para blindar los contratos de determinados futbolistas, siempre con la finalidad de evitar que el jugador pueda ser fichado por otro club que le ofrece mejores condiciones salariales o de cualquier otra índole (cláusulas de blindaje).

CONCLUSIONES: ¿Son "abusivas" las cláusulas en que se fija una cuantía desproporcionada?

1) Como señala JOSE MARÍA GONZALEZ DEL RÍO, la inserción de cláusulas de rescisión en los contratos de trabajo deportivos se ha generalizado con el paso de los años, produciéndose en la práctica una situación en la que los clubes no hacen un uso, sino un abuso de la misma, al resultar frecuente que en ella se pacten cantidades que en muchas ocasiones no guardan la más mínima relación con los emolumentos que percibe el trabajador, lo que conduce a situaciones disparatadas que repelen la lógica jurídica y chocan con el carácter tuitivo del Derecho del trabajo.

2) La realidad expuesta; sobre la desproporción en la fijación de las cláusulas rescisorias, que bien es conocida de forma notoria por cualquier seguidor del “deporte rey”; en modo alguno ha sido ajena la jurisprudencia, pues se han producido diversos pleitos en los que se discute acerca de si la cláusula fijada en el contrato de trabajo es o no abusiva o excesiva, y si, por lo tanto, cabe o no una moderación judicial de su importe. 

3) En relación con lo anterior, cabe reseñar la Sentencia del Juzgado de lo Social n°1 de Donostia, San Sebastian, de 9 de marzo de 2006, en la cual se llevan a cabo razonamientos especialmente interesantes, precisamente en un supuesto, como el que nos ocupa, en que existía una desproporción feroz entre los emolumentos del jugador y la cláusula de rescisión fijada en el contrato. Considera el Juez que, a pesar de que la cifra podía efectivamente ser tachada de excesiva, e incluso de abusiva, “no podemos abstraernos de la realidad del mercado en la que el jugador ha optado voluntariamente incorporarse y seguir sus dictados, ya que es dentro de esta perspectiva donde se establecen los parámetros que pueden ayudar a determinar el quantum indemnizatorio, puesto que tanto los jugadores profesionales, como los clubes que participan en las categorías profesionales de fútbol, como las marcas comerciales o deportivas que patrocinan equipos y jugadores, se mueven en un mercado donde las retribuciones (sueldos, primas, derechos de imagen, etc.), los patrocinios, y en general cuantos recursos económicos se mueven alrededor del fútbol profesional, manejan cifras absolutamente impensables en un mercado que estrictamente regule relaciones laborales, por muy especiales que sean, de tal forma que se ha tenido en cuenta, como factor a considerar, las cuantías que se llegan a pagar por otros deportistas”. Recuerda además, a modo de obiter dictum, que “no puede pasar desapercibido a este juzgador que, a pesar de las cuantiosas y elevadas cláusulas de rescisión pactadas en este país (e incluso en el entorno comunitario), pocas resoluciones judiciales se han dictado, lo que es síntoma de que antes de acudir a la sede judicial para que se confirme, modere o fije la indemnización, las sociedades anónimas deportivas y entidades deportivas en general, y los jugadores, prefieren alcanzar acuerdos que satisfagan a todas las partes implicadas, lo que también se constata por el hecho de que sólo en casos muy puntuales se han llegado a pagar las cifras inicialmente pactadas en las cláusulas de rescisión”.

4) En definitiva, partiendo de una consideración fácilmente constatable, cual es la desproporción de las cláusulas rescisorias fijadas en la actualidad en el mercado de los deportistas profesionales, no podemos llegar a la apresurada conclusión de que todas ellas deben ser consideradas automáticamente abusivas. En este sentido, por imperativo del artículo 3 de nuestro Código Civil, las normas habrán de ser aplicadas teniendo en cuenta, entre otros criterios “la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas”, a lo que ha de añadirse, a nuestro juicio, el hecho de que en la gran mayoría de extinciones voluntarias por parte de los jugadores, suele existir un segundo club o entidad deportiva, con suficiente capacidad como para abonar el importe fijado en la cláusula de rescisión, lo cual hace pensar que en modo alguno se produce una limitación al ejercicio efectivo del derecho de trabajar del jugador (art. 35 CE). 

5) Finalmente, a pesar de considerar que ha de ser tenida en cuenta la realidad del mercado en nuestro tiempo, no debemos olvidar que dicho argumento no es aplicable en todos los casos y situaciones posibles, sino únicamente a aquellos en que efectivamente no se produzca una situación de conculcación de derechos o indefensión del deportista profesional. En efecto, no debemos olvidar que pueden producirse situaciones en que el jugador realmente se ve obligado a hacer frente al pago de una elevadísima cláusula de rescisión que no ha sido fijada en relación a su salario: por ejemplo, el supuesto de un jugador de fútbol venido a menos, cuyos servicios no desea ningún otro club (que pudiera pagar dicha cantidad), y que desea rescindir su contrato de trabajo por cuestiones personales extradeportivas o de cualquier otra índole.

5 comentarios:

  1. Si el jugador percibe 400 euros al mes y su clausula de resicion es de 30 millones es obvio que estamos ante un caso de abuso evidente. Pienso que el sueldo del jugador debe de estar relacionado con la clausula de resicion de contrato o/Y viceversa. En mi opinion la imdemnización al Club por prescindir de los servicios del jugador por el resto de un contrato debe tener estrecha relación con los emolumentos que el jugador está por obtenir. En resumén el jugador vale lo que gana. Si un jugador vale 2 millones debe de ganar dos millones, si percibe 400 euros al mes entonces debe de valer para una transferencia 4800 al año. A ver si algún día encontramos algún juez que tenga el valor de aplicar la justicia antes que las leyes. El único juez que tuvo esa osadía está suspendido.

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  2. Se me ocurre otra situación paralela. Supongamos que el Club decide rescindir el contrato....es que el Club estaría dispuesto a pagar al jugador 30 millones de imdemnización?
    Pregunta: Habeis escuchado alguna vez algo sobre el concepto de igualdad entre las partes en cualquier contrato del mundo y sus alrededores

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  3. Me parece que tu interpretación del derecho de igualdad en las partes es ajeno a las practicas vigentes en nuestra sociedad. Todos sabemos que nuestro sistema económico se basa - por decirlo de alguna manera - en el derecho natural de las partes, es decir la ley del más fuerte. Todo juez sabe que está en su puesto solo de forma temporal y que tiene que pensar en su familia y en él mismo. Si este supuesto juez osara enfrentarse a las practicas vigentes en la sociedad, sería y debería ser sustituido en su puesto. Los Clubes de futbol, la FIFA, la Television que está detrás, los diarios deportivos nacionales e internacionales constituyen una entidad enorme que tiene el derecho y al mismo tiempo la obligación de defender sus derechos, cueste lo que cueste. La importancia que pueda tener un individuo es insignificante si la comparamos con la importancia de entidades supranacionales como la FIFA.

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  4. Los daños y perjuicios deben de ser calculados de acuerdo a la realidad y no de acuerdo a calculaciones hipotéticas. El objetivo de una imdemnización no es ni punitivo ni creado con el objeto de que una de las partes se enriquezca. La imdemnización es creada para subsanar los perjuicios económicos.
    El autor de este articulo mencionar donde se realiza el abuso, es decir la desigualdad de las partes, el jugador percibe 30 000 euros al año y el Club exige 3 millones de indemnización. He ahí el abuso.
    Evidentemente existen jugadores que valen 3 millones y más y una clausula de rescision debe de estar de acuerdo al valor del jugador, pero si el jugador recibe un sueldo de 30 000 euros al año?
    El hecho de que existan jugadores que valen 30 millones o más no quiere decir que yo puedo poner una clausula de rescisión de 30 millones por un jugador al que estoy pagando 3 mil.
    Pero pienso que el abuso no termina ahí, un contrato exige Igualdad entre las Partes, si el Club rescinde el contrato debe de pagar 30 millones, si el jugador rescinde el contrato...cuanto debería de pagar?

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  5. La adecuación o no de la cuantía indemnizatoria en una cláusula de rescisión es una cuestión extraordinariamente casuística. Evidentemente, no hay una respuesta unívoca y resulta necesario un análisis del caso por caso. Como señaláis en los comentarios, son muchas las variables que han de ser tenidas en cuenta: régimen y cuantía salarial, duración del contrato, dependencia más o menos intensa respecto del empleador, etc. etc.
    Evidentemente, este paper no pretendía ofrecer una respuesta a todos los supuestos, sino únicamente poner de manifiesto y recordar la existencia de determinados límites a la autonomía de la volutad (1255 CC) en los contratos con deportistas.

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