lunes, 6 de agosto de 2012

¿Cómo recuperar la valentía en tiempos de crisis? (La vaselina no es la solución)

Comienzo con dos ejemplos de conversaciones (reales) vividas recientemente. Pido que me disculpen quienes consideren inadecuado el primero, pues entiendo que puede llegar a resultar bastante desagradable.

    (Ejemplo primero)

    Personaje 1. -Hola (...)! Cuanto tiempo sin vernos! ¿Que tal te va? 
    Personaje 2. -Muy bien, voy a terminar ADE, ya solo me queda una para
    septiembre. 
    Personaje 1. -Pues ahora ya sabes... A comprar vaselina y a recibir como los
    otros cinco millones de parados! (mientras tanto, "Personaje 1" simula
    burlonamente la posición de "recibir")
    Personaje 2. Bueno, que se le va a hacer!

    (Ambos ríen a propósito de la "ingeniosa" broma, no sin una cierta
    incomodidad en el ambiente).

    (Ejemplo segundo)

    Personaje 1. -Hola (...)! Cuanto tiempo sin vernos! ¿Que tal te va? 
    Personaje 2. -Muy bien, acabo de terminar Relaciones Laborales.
    Personaje 1. -¿Y ahora qué?
    Personaje 2. -Bueno... Ya veremos, a ver si mejora la cosa...
    Personaje 1. -Con la que está cayendo... No hay trabajo en ningún sitio... 

    (Silencio durante un par de segundos y cambio de tema).

Muchos ya estamos bastante cansados de asistir todos los días a conversaciones de este tipo, bajo las cuales subyace un mismo estado de ánimo: falta de confianza y miedo "mal gestionado", conducentes al más absoluto pesimismo. Frente a esta realidad, conviene no olvidar que el miedo es un elemento consustancial al ser humano, y que además, lejos de buscar infructuosamente su eliminación, hemos de aceptar que el miedo es necesario para el desarrollo de cualquier empresa en la vida. Sin embargo, hay que tratar de gestionar ese miedo de tal forma que no nos atenace impidiéndonos actuar. Hace unos días leía un interesante post, basado en el libro "The Courage Quotient: How Science can make you braver" (Robert Biswas-Diener). Según explica el autor, hay dos factores relacionados con la valentía -el miedo (1) y las ganas de actuar (2)-, y propone las siguiente cuatro pasos para incrementar el coraje en tiempos de crisis:
1- Reducir la incertidumbre.

     "In many cases, just filling in the mental question marks with basic 
     information is all it takes to move you forward... Reducing fear by 
     reducing uncertainty, then can be a matter as simple as asking some 
     questions or visualizing the future". 

2- Relajarse.
3- Enfadarse.

4- Aceptar los errores como algo inevitable y beneficioso

     "People with a high courage quotient understand that failure is a 
     risk much of the time and unavoidable some of the time. Rather 
     than trying to tiptoe around failure, they simply accept it as part 
     of the process of success. Failure is a fantastic learning opportunity".

Personalmente, considero muy interesantes la primera y la última idea. En efecto, obtener la mayor cantidad de información (útil) posible y analizar detenidamente nuestra situación actual, puede ayudarnos a reducir esa incertidumbre fatal que muchas veces no nos permite ponernos en acción. Si no sabemos donde nos encontramos, difícilmente podemos saber a donde queremos llegar. Por otra parte, la aceptación del fracaso como una parte más del camino -necesaria en cualquier proceso vital- es algo que deberíamos tener siempre presente. La capacidad de ver los errores como una oportunidad de mejora (y no como un fracaso), es, sin lugar a dudas, una de esas cualidades que pueden ayudarnos a visualizar la realidad desde un punto de vista positivo.

En relación con esta última idea, y para finalizar, no quiero dejar pasar la oportunidad de citar las fantásticas primeras líneas del libro "Diario Emprendedor" (Joshua A. Aguilar):

    "La vida de un emprendedor está compuesta por pequeñas batallas diarias, 
    algunas se ganan otras no, pero lo cierto es que el éxito está compuesto por 
    pequeñas victorias y fracasos, que en determinado momento llegan a 
    convertirse en un gran triunfo"

2 comentarios:

  1. Está claro que a la hora de afrontarse a nuevos retos hay que sopesar todas las posibilidades.
    Ello no quiere decir que esa persona sea cobarde, es mas bien prudente o inteligente.
    No es valiente aquel que se arriesga de forma alocada, esa persona es temeraria, y eso a la hora de llevar a cabo una empresa es muy peligroso.
    Esta persona tiene el 99% de posibilidad de terminar siendo una de las empresas, que se encuentran dentro del 80% de empresas que cierran en menos de 5 años.

    En estos tiempos que nos ha tocado vivir, esta de moda el hacerse emprendedor. Siempre habrá alguien que te aconseje desde su punto de vista el formar una empresa, unas veces de forma acertada otras veces de forma errónea, lo cual no quiere decir que te desee ningún mal, simplemente o no sabe sobre cierto tema, o ve las cosa de diferente modo.
    Normalmente esto se puede deber a vivencias acaecidas a lo largo de su vida.

    Este factor es muy importante a la hora de prosperar, arriesgarse, y tener los "bemoles" de llevar a cabo un proyecto.
    Aquella persona que por azahar de la vida ha tenido buenas experiencias en sus empresas, ya sean grandes o pequeñas, siempre sera capaz de ver todo con mejores perspectivas y por lo tanto se arriesgara mas. Si a todo esto juntamos que tiene cierto apoyo en su entorno, ya sea emocional, económico... esto provoca un estado anémico, que se traduce en... digamos valentía.

    Pero, ¿y si no hay nada de esto?.
    Imaginémonos pues que hay una persona que a lo largo de su vida ha tenido mala experiencias a la hora de enfrentarse a sus metas. Esta persona, a la hora de volver a intentar llevar cabo un proyecto tendrá mas reparo. Si a ello le soldamos, que en su entorno no es apoyado, al final, este individuo no es capaz de llevar a cabo nada.

    También se puede dar el caso de que nunca se haya sentido apoyado desde ningún sitio, en fin una persona a la que se le podría llamarla solitaria. Este individuo simplemente se pasearía por su vida, sin mayor meta que la de subsistir vivir el día y no pensar en un largo periodo.

    Desde mi punto de vista no es tan fácil ser emprendedor. Por muchas ayudas que te den y oportunidades, si la persona no ha sido preparada para ello no sera capaz de hacer nada.

    No influye solo el aspecto económico, también influyen aspectos emocionales y sociales a la hora de triunfar en esta vida.

    Es como el pájaro que ha vivido en una jaula toda la vida ansiando el poder se libre y volar por el cielo azul. El día que le abren la puerta no sale de la jaula, quizás porque no sabe volar, o simplemente le da pánico su propia libertad.

    El bote de vaselina... en fin, que se puede hacer ante esa gente toxica que todo lo ve mal y que lo único que te aporta son gana de mandarlo todo al garete y deja de soñar e ilusionarte con tus ideas y proyectos. Lo mejor es apartarse de ellos y rodearse de gente con ilusiones y entusiasmo, personas que te contagien su alegría y sus ganas de triunfar en la vida.

    De todas formas, yo ya compre un vote para cuando se me irritan las comisuras de la boca.

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  2. Querido "Anónimo", totalmente de acuerdo en lo que señalas sobre la fuerte influencia de las personas que nos rodean. El pesimismo y el optimismo se contagian a una velocidad de vértigo, y encontrarte en un contexto lleno de ilusión y entusiasmo, es un factor clave para emprender cualquier proyecto en la vida, sea de la naturaleza que sea. En todo caso, creo que si dicho contexto no nos ha venido dado por las circunstancias de la vida, siempre podemos tratar de cambiar esa realidad por otra más favorable.

    Un saludo!

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