lunes, 31 de diciembre de 2012

La Buena Suerte

Quiero finalizar este año recomendando a todos este fantástico libro, probablemente, el mejor de los que he podido disfrutar durante este año 2012 que ya toca a su fin. Se trata de un libro rápido de leer, para todos los públicos -para los niños y para los abuelos- y entrañable: una auténtica delicia para los amantes de la motivación y el pensamiento positivo.

A través de una ágil narración en forma de cuento, los autores -Álex Rovira Celma y Fernando Trías de Bes- logran a la perfección diferenciar dos conceptos cuyo significado se confunde habitualmente: la suerte y la Buena Suerte. Demasiados corren tras la primera y solo unos pocos se deciden a construir la segunda con esfuerzo y dedicación. 

Como no hay mejor forma de presentar un libro que ofrecer un pequeño extracto, transcribo a continuación el capítulo segundo.

Por último, quiero aprovechar para desear -a todo aquel que lo persiga de verdad- un año de Buena Suerte lleno de éxitos.


Capítulo II: El reto de Merlín

"Hace mucho tiempo, en un reino muy lejano, un mago llamado Merlín reunió a todos los caballeros del lugar en los jardines del castillo real y les dijo:

—Hace tiempo que muchos de vosotros me pedís un reto. Algunos me habéis sugerido que organice un torneo entre todos los caballeros del reino. Otros habéis pedido que organice un concurso de destreza con la lanza y la espada. Sin embargo, voy a proponeros un reto diferente. La expectación entre los caballeros era máxima. Merlín continuó:

—He sabido que en nuestro reino, en un plazo de siete noches, nacerá el Trébol Mágico.

Hubo entonces un revuelo, murmullos y exclamaciones entre los presentes. Algunos ya sabían a qué se refería; otros, no. Merlín puso orden.

—¡Calma, calma! Dejadme que os explique qué es el Trébol Mágico: es un trébol de cuatro hojas único, que proporciona al que lo posee un poder también  único: la suerte sin límites. Sin límite de tiempo ni límite de ámbito. Proporciona suerte en el combate, suerte en el comercio, suerte en el amor, 
suerte en las riquezas... ¡suerte ilimitada!

Los caballeros hablaban y hablaban entre ellos con gran excitación. Todos querían encontrar el Trébol Mágico de cuatro hojas. Incluso algunos se pusieron en pie, lanzaron gritos de victoria e invocaron a los dioses. De nuevo, Merlín aplacó los murmullos y tomó la palabra:

—¡Silencio! Aún no os lo he dicho todo. El Trébol Mágico de cuatro hojas nacerá en el Bosque Encantado, más allá de las doce colinas, detrás del Valle del Olvido. No sé en qué rincón será, pero nacerá en algún lugar del bosque.

Aquella excitación inicial se vino abajo. Primero se hizo el silencio y, a continuación, los suspiros de desánimo resonaron por los jardines del castillo. Y es que el Bosque Encantado era tan extenso como la parte del reino que estaba habitada. Se trataba de miles y miles de hectáreas de espeso bosque. ¿Cómo encontrar un minúsculo trébol de cuatro hojas en tan extenso lugar? ¡Hubiera sido cien mil veces mejor buscar una aguja en un pajar! Por lo menos, ese sería un reto posible.

Ante la dificultad de la empresa, la mayoría de los caballeros abandonaron el castillo real, mascullando quejidos de protesta y dirigiendo miradas de desaprobación a Merlín cuando pasaban junto a él.

—Avísame cuando tengas algún reto que se pueda alcanzar —le decía uno.

—Si hubiera sabido que se trataba de algo así, no me hubiera molestado en venir —añadía otro.

—¡Vaya reto! ;Por qué no nos has enviado a un desierto a encontrar un grano de arena azul? ¡Hubiera sido más fácil! —le espetaba otro, con sorna.

Uno tras otro, todos los caballeros salieron del jardín, se dirigieron a las cuadras y montaron en sus caballos. Sólo dos se quedaron con Merlín.

—¿Y bien? —preguntó entonces el mago—. ¿Vosotros no os vais?

Uno de ellos, que se llamaba Nott y llevaba una capa negra, respondió:

—Sin duda es difícil. El Bosque Encantado es enorme. Pero sé a quién preguntar. Creo que podré encontrar el trébol que dices. Yo iré a buscar el Trébol Mágico de cuatro hojas. El trébol será para mí.

El otro, que se llamaba Sid y llevaba una capa blanca, se mantuvo en silencio hasta que Merlín le dirigió una mirada escrutadora. Entonces dijo:

—Si tú dices que el Trébol Mágico de cuatro hojas, el trébol de la suerte ilimitada, va a nacer en el bosque, significa que así será. Creo en tu palabra. Por eso iré al bosque.

Así pues, ambos caballeros partieron hacia el Bosque Encantado. Nott, en su caballo negro. Sid, en su caballo blanco". 

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