domingo, 2 de junio de 2013

El Tribunal Supremo allana el camino a los "preferentistas"

Hace poco menos de un mes, nos quedábamos con la miel en los labios al conocer que el Banco Santander decidía retirar su recurso de casación, no pudiendo el Tribunal Supremo establecer criterios jurisprudenciales en torno al problema de las "preferentes". Aunque se había hecho esperar, finalmente el Pleno de la Sala Primera del Tribunal Supremo ha emitido un importante pronunciamiento  en materia de participaciones preferentes (STS 18 de abril de 2013), estimando el recurso de casación interpuesto por un matrimonio y condenando la entidad BBVA a indemnizar a los demandantes por los daños y perjuicios causados por la adquisición de este producto financiero. En este caso, se trataba de un contrato de gestión discrecional de una cartera de inversión, en cuyo marco, la entidad de crédito adquirió para sus clientes participaciones preferentes de la desaparecida Lehman Brothers.

La sentencia comienza analizando la relación contractual existente entre las partes, asimilando el contrato de gestión discrecional de carteras de inversión con los contratos de mandato o comisión mercantil. Asimismo, señala que en este tipo de contratos ostenta una gran importancia el perfil de riesgo del cliente, de tal modo que es obligación legal de la entidad gestora  suministrar  información a sus clientes sobre su situación financiera, experiencia inversora y objetivos de inversión e informar de manera clara y transparente sobre los riesgos de las operaciones contratadas. Finalmente, el fallo del Tribunal Supremo declara la existencia de un incumplimiento contractual grave y culposo por parte de la entidad de crédito y condena al pago de una indemnización  por los daños y perjuicios causados.

El argumento central de la sentencia es claro: la entidad demandada no suministró a los clientes la información necesaria ni actuó de buena fe, habida cuenta de la existencia una contradicción entre el perfil de riesgo del cliente (muy bajo) y los valores adquiridos (de elevado riesgo y complejidad). 

Pensando en la enorme influencia que esta sentencia tendrá respecto de las resoluciones que están aún por llegar, llama la atención que el Tribunal Supremo pone el listón alto en lo que se refiere al estándar de diligencia exigible a las entidades que operan en el mercado de valores. En este sentido, me gustaría destacar varios extractos de la resolución en los que se puede apreciar la extensión de la diligencia exigida a la entidad de crédito en relación a su deber de informar al cliente.

Actuación contraria a la buena fe y ausencia de información completa y clara

"Existe una contradicción evidente entre la respuesta que da el inversor cuando se le pregunta por su perfil de riesgo y la elección de los valores en que se puede invertir (...)". "Lo relevante es que ese plus de buena fe y diligencia a observar por la empresa que actúa en el mercado de valores exige que ésta ponga de manifiesto al cliente la incoherencia existente entre el perfil de riesgo elegido (que por los términos en que se define, riesgo muy bajo, bajo, medio, alto o muy alto, es fácilmente comprensible) y los productos de inversión aceptados por el cliente (productos cuya comprensión cabal exige conocimientos expertos en el mercado de valores) y de este modo asegurarse que la información facilitada al cliente es clara y ha sido entendida".

Incumplimiento de las exigencias de claridad y precisión en la información

"Los términos empleados en el contrato para advertir al inversor del riesgo de determinados productos no cumplen las exigencias de claridad y precisión en la información". Al contrario, "el contrato contiene vaguedades (“…lo que puede dar lugar a que éste no tenga todo el éxito previsto”, “…comportan riesgos adicionales a los de las inversiones de contado por el apalancamiento que conllevan…”, etc.) o declaraciones no de voluntad sino de conocimiento que se revelan como fórmulas predispuestas por el profesional vacías de contenido real al resultar contradichas por los hechos (“el cliente… dispone de conocimiento e información suficientes de la mecánica de funcionamiento de estas inversiones...”)". 

No es suficiente el envío o la mera puesta a disposición de la información

"Que con anterioridad a la suscripción del contrato se remitieran correos electrónicos a los demandantes no supone tampoco el cumplimiento del estándar de información exigido por la normativa del mercado de valores a la vista de que la información facilitada no alerta en absoluto sobre la complejidad del producto y el riesgo que conlleva (...). El contrato de gestión discrecional de cartera de inversión es un contrato basado en la confianza del inversor en el profesional experto en el mercado de valores". Por lo tanto, "al cliente que ha comunicado al profesional que desea inversiones con un perfil de riesgo muy bajo no puede perjudicar que no haya indagado sobre el riesgo que suponían los valores cuya adquisición le propone dicho profesional, porque no le es jurídicamente exigible". 

No importa la condición de empresario del cliente, la realización de inversiones anteriores o el hecho de que acudiese acompañado de un asesor

"La actuación en el mercado de valores exige un conocimiento experto, que no lo da la actuación empresarial en un campo como el de los derribos, que es a lo que se dedican las empresas de que el codemandante es administrador". (...) "Que en el periodo inmediatamente anterior, a raíz de resultar agraciados con un premio de un sorteo de la ONCE, hubieran realizado algunas inversiones tampoco es suficiente para considerar a los demandantes como clientes expertos y eximir a la empresa que presta los servicios de inversión del cumplimiento del elevado estándar de información que le es exigible". (...) "La condición de asesor laboral y contable de empresas de construcción que tenía este asesor no presupone conocimientos avanzados sobre los riesgos específicos de productos financieros y valores negociables complejos como los contratados por BBVA por cuenta de los demandantes y por tanto no eximen a la empresa que opera en el mercado de valores de la obligación de facilitar una información completa, clara y precisa sobre este extremo". 

No hay comentarios:

Publicar un comentario